viernes, 28 de febrero de 2014

Entender






"¿Entender la música? ¿Qué quiere decir eso? ¿Es lo mismo lo que entiende Obama, o lo que entiende Idi Amin, que lo que entiendo yo? ¿Y qué entiendo yo? Los spaghetti no se entienden, se comen. ¿Que sería entender un spaghetti? Yo no entiendo a mis hijos, y los quiero. No se trata de entender; se trata de comunicarse". En un bar, durante más de dos horas, Helmut Lachenmann habló de la composición, de la escucha, de matar a los padres (en su caso Luigi Nono), de las citas, de que la "irritación", para él la obligación del arte, hoy también es un servicio brindado a cambio de un precio razonable. Se trata de uno de los creadores más importantes de su tiempo (que es éste, desde hace varias décadas) y está en Buenos Aires como narrador de una de sus obras maestras, La pequeña chica de los fósforos o, como se la estrenará en el Colón el próximo 15 de marzo, La vendedora de fósforos.