jueves, 5 de agosto de 2010

Deshaciendo Buenos Aires

Cámara acústica original, hoy destruida






Transcribo una información enviada por Mariángeles Fernández Rajoy, gestora del blog Habitues del Teatro Colón acerca de la cámara acústica del Teatro Colón (o su falta). Aclaro, para los no familiarizados con la cuestión, que sin cámara acústica las condiciones de audición no son siquiera cercanas a lo que debería ser y que la venta de entradas para los conciertos que se realizan sin ella, como si el Colón estuviera en condiciones acústicas óptimas (y a precio de condiciones óptimas), son estafas al comprador (que podría, si quisiera, reclamar ante Lealtad Comercial). Y pregunto a algún abogado lector, ¿las figuras de malversación de fondos o de incumplimiento de los deberes de funcionario público no caben para nada de esto?:

Las cámaras acústicas del Colón
La cámara acústica que se usó hasta 2006 en el Teatro Colón fue diseñada y realizada por personal del Teatro en el año 1994 (foto). Quedó en el Colón, ya que era demasiado grande para otros escenarios, como el Gran Rex, el Ópera o el Coliseo. En la temporada 2007 en el Gran Rex no hubo cámara acústica (ver http://www.lanacion.com.ar/903418) y se usó amplificación. Para la temporada de conciertos 2008 en el Teatro Ópera, el personal del Colón construyó una cámara nueva, más baja, de menores dimensiones y otros colores (ver foto http://www.lanacion.com.ar/1058446 y declaraciones del Director de la Filarmónica http://edant.clarin.com/diario/2008/03/26/espectaculos/c-00601.htm). En enero de 2009 se le prohibió la entrada al personal del Colón al Teatro, razón por la cual no tuvieron acceso para desarmar o trasladar la cámara. Sólo podía entrar el personal del Ministerio de Desarrollo Urbano y las empresas contratistas.
La cámara de conciertos histórica apareció en el sector posterior del Centro de Exposiciones (donde mudaron los talleres del teatro), a la intemperie, rota y abandonada, en octubre de 2009. http://habituesdelteatrocolon.wordpress.com/2009/10/20/estado-actual-de-la-cmara-de-conciertos/ Durante la inspección ocular del juez Scheibler el 29 de diciembre de 2009, en el marco del amparo iniciado por personal del Teatro, la cámara de conciertos apareció destrozada e inutilizada dentro de un container. Por una medida cautelar, el juez ordenó «la adopción de medidas de protección, conservación y resguardo adecuadas, según el material de que se trate, de la totalidad del patrimonio histórico, cultural y artístico -inmueble - mueble- [d]el Teatro Colón» http://basefuero-cayt.gov.ar/det_act.php?organismo=J15&tipo=EXP&numero=36151&anio=0&cod=CAUTE1&numact=470438&anioact=0 Esta cautelar fue consentida por las autoridades del Ente Autárquico Teatro Colón. Según el Boletín Oficial 3385, el 26 de febrero de 2010 se aprobó el llamado a compra directa de una campana acústica para el Teatro Colón, con especificaciones técnicas que describen el modelo de fabricación industrial Diva Shell de la marca Wenger, de los Estados Unidos, con apertura el 11 de marzo de 2010, y plazo de entrega de 90 días corridos a partir de la fecha de extensión de la orden de compra. http://boletinoficial.buenosaires.gov.ar/apps/BO/front/documentos/boletines/2010/03/20100322.pdf
http://boletinoficial.buenosaires.gov.ar/apps/BO/front/documentos/boletines/2010/03/20100322ax.pdf Puse esta información en conocimiento de la Defensoría del Pueblo de la
Ciudad, que la agregó a sus actuaciones sobre el Teatro Colón. El 16 de marzo de 2010 se preadjudicó esa compra directa a la firma Autotrol S.A. por un monto de $3.213.315,70, equivalentes a la suma de US$832.896,76. http://www.buenosaires.gov.ar/areas/hacienda/compras/backoffice/archivos/preadjudicacion/90466.rtf Mientras tanto, durante el concierto de prueba de acústica realizado en el Teatro Colón el 6 de mayo de 2010 se utilizó la cámara chica de 2008, obviamente inadecuada, con techo plano, a diferencia de la histórica, como se aprecia en las fotos http://www.lanacion.com.ar/1262000. Fui invitada a presenciar las nuevas inspecciones oculares ordenadas por la Cámara de Apelaciones el 14 de junio de 2010. Durante la inspección en el Centro de Exposiciones, en repetidas oportunidades se requirió ver la cámara de conciertos; sin embargo, no la mostraron. Ante la insistencia del abogado de los demandantes, los jueces pidieron individualizar y abrir el container con la cámara acústica. Después de varios minutos de llamados y averiguaciones, las autoridades del Ente dijeron que «no era posible» porque «no sabían dónde estaba», pero que ya estaba autorizada la compra de una nueva. Días después, durante la inspección del predio a cargo de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal, algunos pedazos de la cámara acústica histórica aparecieron sueltos en un rincón, no dentro de un container. Pude comprobar personalmente que el concierto de la Orquesta Estable del 24 de julio se realizó sin cámara acústica, con unas telas que ocultaban parte de la escenografía de la ópera Don Giovanni.
Se encarga al personal del teatro con suma urgencia fuera de sus tareas habituales la fabricación de otra nueva cámara acústica, similar al modelo Diva Shell de Wenger.
No hay información publicada en los sitios del Gobierno de la Ciudad para comprobar si la compra directa de una cámara acústica industrial importada fue desestimada o si, a pesar de estar confirmada, debido a los tiempos de importación no estaría disponible para la actuación de la orquesta de la Scala de Milán el 29 y 31 de agosto próximos.

En realidad, tenemos que hablar de cuatro cámaras acústicas:
1. La que se usó hasta 2006, destruida.
2. La que se usó para la temporada extramuros, no sirve.
3. La importada de $3.200.000, no se sabe.
4. Una nueva que está construyendo el personal del Teatro.

Mariángeles Fernández Rajoy

martes, 3 de agosto de 2010

Armario


Dwaj ludzie z szafa, era el nombre. O, en castellano, Dos hombres y un armario. La filmó Roman Polanski (que aparece en la película en el papel de un joven matón) en Polonia, en 1958. Tiene música del pianista de jazz y compositor Krzysztof Komeda y, en rigor, es casi un film musical que parte de una de las mejores (o más absurdas) ideas del cine de la época. El corto puede verse en Youtube, en dos partes (1 y 2). Vale la pena.

domingo, 1 de agosto de 2010

Guardianes


No se puede hablar de polémica porque los supuestos polemistas no tienen rango de tales. Pero cada vez que la puesta en escena de una ópera tiene la "osadía" de introducir cambios en la locación o la época de la acción, o se atreve a tibiezas eróticas que en el cine ya resultan ñoñas desde hace por lo menos veinte años, asoma la indignación de algunas voces a las que, en cambio, no conmueve ni la falta de imaginación, ni las tropelías musicales de cantantes o directores que ignoran las diferencias estilísticas entre Verdi y Gluck o entre Wagner y Purcell (recordar, por ejemplo, la lamentable versión musical que Pedro Ignacio Calderón realizó en el Colón de Dido y Eneas) ni las desafinaciones, que generalmente no perciben. En foros donde quienes participan suelen ser los más fanáticos y los más retrógrados, y en algunas críticas de diarios, en particular las de Carlos Ure en La Prensa (el mismo que auguró, cuando Renée Fleming debutó en Argentina, que era una cantante sin futuro), Pablo Luis Bardin en Buenos Aires Herald (quien vaticinó, hace ya algunas décadas, que Pierre Boulez y Patrice Chérau serían echados de Bayreuth a las patadas) o Juan Carlos Montero en La Nación, se defiende una supuesta fidelidad al género que, en rigor, lo es sólo a las prácticas interpretativas de mediados del siglo XX, cuando ellos formaron sus gustos. Y uno de los argumentos recurrentes es "la moda europea", ante la cual Buenos Aires debería enfrentar orgullosa su provincianismo para erigirse en baluarte del buen gusto perdido. Debería recordarse que la moda europea del 1900 es la que impuso los criterios con los que algunos todavía dirimen el buen gusto, y que Buenos Aires, en un poco más de un siglo de vida operística, gracias a la imitación mimética de esa moda, no logró ni siquiera atisbar alguna moda propia y distinta, lo que sí sucedió con un teatro sumamente vital en los últimos años al que, sin embargo, jamás se le dio entrada en los teatros de ópera. Simplemente, parece ser que los criterios teatrales algo han cambiado en el mundo. Tal vez sea para mal pero, como con la desaparición de los dinosaurios, a los admiradores del viejo orden no les queda mucho más que la mera constatación del hecho de que el mundo no es más el que amaron en sus lejanas juventudes.
En el Teatro Argentino de La Plata se está representando Giulio Cesare, de Häendel, con puesta de Carlos Tambascio y dirección musical de Facundo Agudín. Más allá de las excelencias musicales –Paula Almerares, Adriana Mastrángelo y el contratenor Flavio Oliver merecen ser vistos y escuchados– la visión sobre la obra asume riesgos y es, afortunadamente, discutible. No se mantiene una unidad temporal ni geográfica a lo largo de la obra, coexisten el mausoleo de San Martín y los monumentos fúnebres de La Recoleta con una sala camp de los años 50, y los granaderos con la guardia del César y ominosos uniformes policiales, mientras que el personaje de Cleopatra, en su momento de debilidad, asume la personalidad de Evita, con voto emitido desde el lecho y aria cantada frente a micrófono de Radio del Estado, incluidos. También hay una orgía, en un momento en que, curiosamente, el libreto habla de una orgía y con personajes que el mismo texto califica de lascivos. No obstante, según cuentan, en la función del estreno, el crítico Bardin prorrumpió en escandalizados y escandalosos gritos, ofendido en lo más íntimo de su ser y, se supone, de su convicción acerca de que la ópera se trata de algo más que un espectáculo dramático musical, que, como tal, puede gustar o no. Sólo si se tiene a la ópera como parte de alguna esotérica religión son imaginables –y hasta cierto punto comprensibles– tamañas reacciones. Qué parecidos resultan estos guardianes de la ópera a los barrabrava guardianes del fútbol. Y qué alejados, unos y otros, del placer.

lunes, 26 de julio de 2010

Nada

Alberto Podestá estrenó "Nada" a los 19 años, con la orquesta de Di Sarli.










Es un tango extraño. Será por eso que es uno de los que más gusta a los que recién llegan al género. Una melodía amplia, inusual, de generosos intervalos, y una letra inmensamente melancólica, convierten a "Nada" en una de las más extraordinarias canciones jamás creadas. Fue compuesta en 1944 por José Dames y Horacio Sanguinetti (seudónimo de Horacio Basterra, que nada tuvo que ver con quien mucho más adelante regiría al Nacional de Buenos Aires y hundiría al Teatro Colón en la molicie) y grabada ese mismo año por las orquestas de Carlos Di Sarli (en abril, con la voz de Alberto Podestá, que en ese entonces tenía 19 años) y Miguel Caló (en septiembre, con Raúl Iriarte como cantor). "He llegado hasta tu casa/ yo no sé cómo he podido/ si me han dicho que no estás, que ya nunca volverás/ si me han dicho que te has ido", dice la primera estrofa que, en la fantástica versión que Caetano Veloso cantó en vivo en San Marino, en 1997, y que forma parte del disco Omaggio a Giulietta e Federico, se transforma, con acompañamiento sambado, en "Cheguei juntinho à tua porta/ nem sei como consegui/ me disseram que nâo estavas/ e que nunca voltarias/ e que tu ja tinhás partido". Entre los grandes cantantes la interpretaron Roberto Goyeneche, en una versión registrada en 1980 con arreglos de Osvaldo Berilngieri (e incluida en el disco Buenos Aires conoce), y Julio Sosa, con un acompañamiento demasiado ampuloso (por no decir grasa) de la orquesta de Leopoldo Federico (coros y vibráfono incluídos), lo que es una lástima porque la interpretación de Sosa es verdaderamente formidable. Más cerca interpretaron "Nada", Horacio Molina, con fraseo exquisto e infinita tristeza, y, en una bella versión instrumental, Adrián Iaies (en el disco Tango reflections).

lunes, 19 de julio de 2010

Ojos oscuros

El trompetista y compositor Tomasz Stanko, dicen, fue el primer europeo en hacer free jazz, a comienzos de los sesenta y siguiendo las enseñanzas del primer Ornette y las innovaciones de Coltrane, George Rusell y Miles Davis. Después fue parte del extraordinario cuarteto de Krszystof Komeda (aquí se lo puede ver y escuchar) y participó con él en la música de todas las películas polacas de Roman Polanski (aquí se escucha al grupo, aunque no a Stanko, en El cuchillo en el agua). En los setenta, grabó junto al baterista finlandés Edward Vesala (entre otros discos el notable Balladyna, con Tomasz Szukalski en saxo y Dave Holland en contrabajo) y comenzó su producción para el sello ECM. "El lirismo, el sentimiento de tocar sólo lo esencial, la percepción de la estructura, la asimetría, una cantidad de detalles armónicos, eso es lo que le debo a Komeda", dice Stanko. Entre sus discos imprescindibles están Matka Joanna, con Bobo Stenson, Anders Jormin y Tony Oxley, Litania, dedicado justamente a la música de Komeda con un grupo que incluía a Stenson, el guitarrista Terje Rypdal, Palle Danielsson y Jon Christensen, y From The Green Hill, con John Surman, Dino Saluzzi, Michelle Makarski, Jormin y Christensen, y, por supuesto, el último, un disco bellísimo, de un lirismo extremo, editado como los anteriores por ECM, llamado Dark Eyes y grabado en 2009 junto al pianista Alexi Tuomarila, Jakob Bro en guitarra eléctrica, Anders Christensen en contrabajo y Olavi Louhivuori en batería.

viernes, 16 de julio de 2010

Rimas


Ayer ví, en el San Martín, el estreno de la puesta de Calixto Bieito de La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca. Más allá de los excesos y arbitrariedades de la versión, obviamente voluntarios, la obra tiene más de un momento de efecto sobrecogedor. Y gran parte descansa, por supuesto, en la impecable música de un texto con parlamentos como "sueña el rey que es rey, y vive/ con este engaño mandando/ disponiendo y gobernando;/ y este aplauso que recibe/ prestado, en el viento escribe/ y en cenizas le convierte/ la muerte, ¡desdicha fuerte!/ ¿Que hay quien intente reinar/ viendo que ha de despertar/ en el sueño de la muerte?/ Sueña el rico en su riqueza,/ que más cuidados le ofrece;/ sueña el pobre que padece/ su miseria y su pobreza;/ sueña el que a medrar empieza,/ sueña el que afana y pretende/ sueña el que agravia y ofende,/ y en el mundo, en conclusión,/ todos sueñan lo que son,/ aunque ninguno lo entiende". Pienso en los textos de Carlo Gesualdo y en particular en el de "S'io non miro non moro", de su Quinto Libro de madrigales, y su extraordinario final (tan español): "Oh milagro de amor, ah extraña suerte/ que el vivir no da la vida y el morir no da la muerte". Y también en una canción, "Elenore", de The Turtles, un extraordinario grupo de trayectoria irregular, que osciló entre los resonantes éxitos y el olvido más pertinaz y dos de cuyos integrantes engrosaron las filas de The Mothers of Invention, junto a Frank Zappa. En el estribillo de esa canción, con una casi impecable rima A-A-B-C-C-B, el grupo se atreve con la palabra "etcetera" (es cierto que la rima con "better" no es lo mejor, pero, con la pronunciación inglesa, casi funciona). "Elenore", que en 1968 fue exitosísima como single, formó parte, ese mismo año, del disco The Turtles presents the battle of the bands, donde la banda asumía la apócrifa identidad de 11 grupos diferentes, con nombres como The Bigg Brothers, Nature's Children, The US Teens Featuring Raoul y The Fabolous Dawgs. El disco no se consigue pero, en el blog El arcón de los recuerdos, que conviene visitar por más de un motivo, hay un apartado con su discografía completa donde se encuentra el link para bajarlo (clickeando en el nombre del disco) y, también, para descargar el anterior Happy Together y el posterior (y excelente) Turtle Soup, producido por Ray Davies, de The Kinks.

miércoles, 14 de julio de 2010

Vuvuzellen


Vi este video, por primera vez, en el blog de Pablo Gianera y me hizo pensar en aquello de que el humor alemán es igual al humor judío pero sin la parte del humor. Igual, confieso que me hace gracia. Por otra parte, ¿qué hace Pettinato dirigiendo a la Filarmónica de Berlín?

domingo, 11 de julio de 2010

Sinfonía patética


"No ha pasado nada; no ha estado preso ni un minuto y ya está libre bajo fianza. No se lo acusa de nada y ya se está gestionando el permiso para que pueda viajar para concretar su próxima gira de conciertos", dijo su agente. Algo así como explicar: "Yo no lo rompí, pero fue sin querer". Mikhail Pletnev, de 53 años, es un notable pianista y director de orquesta, fundador y conductor de la Orquesta Nacional Rusa, primera orquesta privada fundada en ese país. La pena que podría caberle es de veinte años de cárcel. Y de cárcel tailandesa, para más detalles. Allí, en Pattaya, el músico posee una casa, y allí fue acusado de violar a un joven, o niño, de menos de quince años (las fuentes no aclaran cuánto menos). El Ministerio de Cultura ruso manifestó su "gran inquietud".

miércoles, 7 de julio de 2010

El mal amado


"La frase 'Schönberg es grande' reaparece en todas las declaraciones sobre la música culta del siglo XX, pero se la pronuncia en todos los tonos, incluidos los de la duda o la negación radical", escribe Esteban Buch en la introducción de su último libro, el brillante El caso Schönberg, recién editado por Fondo de Cultura Económica. Se trata de un estudio de asombrosa meticulosidad y rigor acerca de la recepción de Schönberg entre 1902 y 1913 y, como reza el subtítulo, del "nacimiento de la vanguardia musical".

viernes, 2 de julio de 2010

Medellín


Camino por Santo Domingo, en Medellín. Antes, por aquí, no se caminaba (ver No Futuro, de Víctor Gaviria). El cambio tuvo que ver con la construcción de un cable-metro (un loop de cabinas aerostáticas con capacidad para ocho personas) que unen la zona, antes casi inaccesible, con los otros barrios, y de una gigantesca biblioteca que funciona, también, como lugar de juegos, y a la que las bandas consideraron, desde el principio de la edificación, como territorio neutral. El resto es cumbia (lo que se traduciría al inglés, según Seix Barral, como "the eternal cumbia")