viernes, 16 de octubre de 2015

Efecto Gilbert

 




Aun si quisiera, y si creyera que lo lograría, no podría ser objetivo. O no del todo. Me une a Abel Gilbert una larga historia. Ha colaborado en cada uno de mis libros y, de paso, hemos escrito otro juntos. Y conozco Factor Burzaco desde su verdadero comienzo. Las críticas extranjeras a sus discos mencionan como parámetros con quienes medirlo a Frank Zappa, a King Crimson, Gentle Giant o a otros referentes del prog rock y (tal vez la palabra "Argentina" porte significados por sí sola) algún tango improbable. Lo cierto es que se trata de una de las músicas más originales, intensas e inteligentes producidas últimamente. El instrumental y, sobre todo, el gesto del rock lo atraviesan. El autoimpuesto límite de la canción corta como forma preferente también. Pero Factor Burzaco es, más bien, el único reflejo sonoro posible de una mente abierta en sentidos múltiples, de infinidad de escuchas transversales (quizá sea la única manera de escuchar en serio) y de un entramado complejísimo de tradiciones en que la lectura de la historia –y las historias musicales– no es un dato menor. El grupo acaba de sacar su cuarto disco, que puede adquirirse por mensaje privado en la páginas de Facebook del grupo o del propio Abel Gilbert. Él sostuvo, en algún momento, que esta música no se tocaría en vivo. Y por suerte cambió de idea. El año pasado fue presentada en el CETC y este domingo, a las 6 de la tarde, será tocada en La Usina (Caffarena y Pedro de Mendoza, en La Boca). Filtren mi falta de objetividad como quieran (vaya en mi favor que mucha música, libros, películas y pinturas de personas queridas no me gusta en absoluto). Pero no se lo pierdan.